La paranoia me cohíbe, si tan solo mi mente, si tan solo mi mente no
estuviera tan alterada, tal vez podría, no sé, tal vez podría llegar a
conocerte, sin ningún temor, sin ninguna represión, pero mi mente no me
deja, mi mente me presiona, tengo temores, veo visiones, oigo
predicciones acerca de ti, son mis fantasmas? Son mis ángeles?

No lo sé, pero no los puedo callar, es el estado de mi mente que no me permite
cambiar, deseo conocerte, deseo caminar, deseo poder hablar sin tener
que preguntar, está bien? Está mal? Oh por Dios, no los puedo afrontar,
ellos me hablan sin parar, no me puedo concentrar, siento que me van a
matar, paren por favor.

Dios ayúdame, mi cabeza va a explotar, ella se aleja, intenta no mirarme, siente el temor pero no soy yo, créeme, yo te
quiero saludar, cogerte la mano y caminar, no lo puedo creer, ya no
oigo su caminar, creo que me empiezan a taladrar la cabeza, son ellos,
mi don, mi maldición, mi única bendición, son mis amigos, mis enemigos,
mis ángeles, los enviados por el Señor, después de todo….. no los puedo
olvidar.

No sé si es paranoia, miedo o un simple sueño, pero ellos son mi otro yo, mi alma gemela, doy gracias al cielo por tener a más como
yo, para que me hablen, me aconsejen, y me guíen, la miro a ella, corre
lejos de mí, ellos me hablan, me dan un consejo, yo me rio y no siento
consuelo por ella, pronto la sigo, corro, no se va a escapar, cojo sus
brazos y siento su pesado respirar, tiene lagrimas en sus ojos, pero se
que es por amor, ya pronto me querrá… me querrá o morirá.

Empiezan los forcejeos, la oigo gritar, la gente no mira, la gente no oye, y se que
es mi oportunidad, la golpeo, su rostro sangra, la alzo y la saco del
centro comercial, pero ellos me guían, no siento temor, la llevo a mi
casa, la cuido, la protejo, le abro mi corazón, ella ruega, llora y
grita, me dice “por favor”, pero ella no entiende, solo yo la quiero,
ella es mi vida, es la única razón, le pido por favor que detenga los
gritos, que pare los forcejeos pero ella lucha con una renovada pasión,
ellos me dicen, tienes que calmarla y conseguirás tu salvación, de un
momento a otro no soporto la tensión, cojo un cuchillo y se acaba el
dolor, nuestra sangre se junta en el suelo, junto al sifón, ella da sus
últimos respiros, siento su aliento acabar, sabe que la hora a llegado y
ya no piensa en luchar, oigo risas en mi cabeza, y creo que va a
estallar, por fin lo entiendo, ellos no eran mis guías, no eran mis
ángeles, era un profundo deseo de matar…………

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Etiquetas: Amor, Carta, Corazón, Paranoia, Poema, Poesia, Temor

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